Foco difiere de estrechez.
- miriamponce.com

- 1 dic 2025
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En muchas organizaciones se valora —y con razón— la transversalidad, la visión amplia y la capacidad de integrar disciplinas distintas. Liderar hoy exige comprender sistemas complejos y conectar puntos diversos.
El problema surge cuando esa necesidad legítima se confunde con la ausencia de foco.
Ser transversal no es estar en todo.Ser multidisciplinar no es diluir el propio territorio.Y asumir múltiples sombreros corporativos de forma permanente no es una fortaleza: suele ser una señal de falta de diseño.
El foco no es estrechez. El foco es territorio de responsabilidad.
Es saber desde dónde se contribuye, qué decisiones corresponden a cada rol y qué impacto se espera. No limita la exploración; al contrario, la hace posible. Solo cuando una persona tiene un territorio claro puede abrirse a colaborar, innovar y aportar valor más allá de sus límites formales sin perderse en el intento.
Cuando los roles son difusos y el foco inexistente, las personas entran en un modo de multitarea constante. Responden a todo, están disponibles para todo, pero cada vez les resulta más difícil identificar dónde generan realmente impacto. La identidad profesional se fragmenta y el criterio se debilita.
Desde el punto de vista organizativo, el coste es alto: dependencia excesiva de perfiles “todoterreno”, sobrecarga invisible, decisiones que no se asumen del todo y una cultura que premia la ocupación por encima de la aportación.
La transversalidad bien entendida se apoya en focos claros. La innovación necesita espacio, pero también límites. Y el liderazgo responsable implica ayudar a otros a no perderse, no empujarlos a sostenerlo todo.
Tener foco no es decir que no a aprender o a colaborar.Es decir que sí a una responsabilidad concreta desde la que crecer.
Porque cuando todo es prioridad, nada lo es.Y cuando nadie tiene territorio, la organización acaba funcionando sin dirección real.
Miriam Ponce
Directora Cultura Corporativa y Gobernanza


