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Liderar cuidando: cuerpo, mente y espíritu como herramienta de gobernanza.

  • Foto del escritor: miriamponce.com
    miriamponce.com
  • hace 6 días
  • 2 Min. de lectura

La cultura corporativa no es solo un conjunto de valores colgados en la pared ni un discurso aspiracional. Es un sistema vivo que sostiene el propósito, refuerza los valores y protege la capacidad de la organización de tomar decisiones coherentes y responsables.


En este sentido, cuidar el cuerpo, la mente y el espíritu de quienes forman parte de la organización es, al mismo tiempo, una cuestión humana y una herramienta estratégica de gobernanza.


1. Cuerpo: energía y sostenibilidad

La capacidad de una organización para avanzar en su propósito depende de la energía de quienes la integran. Sobrecarga de trabajo, urgencias permanentes, reuniones sin sentido o comunicación caótica son señales de riesgo operativo que afectan decisiones y alineación con los valores corporativos.

Crear condiciones donde las personas puedan operar con atención, claridad y bienestar físico no es un lujo: es gestión de riesgos. La gobernanza establece los límites, los tiempos y los protocolos que permiten que el cuerpo organizacional funcione de manera sostenible.


2. Mente: claridad y responsabilidad compartida

Las decisiones estratégicas se construyen conversación a conversación. Silencios incómodos, miedo a expresar desacuerdos o falta de espacios para pensar colectivamente generan riesgos de desalineación, errores o decisiones no sostenibles.

Cuidar la mente implica garantizar canales de comunicación abiertos, un feedback constructivo y la posibilidad de cuestionar sin temor. Esto permite que la claridad —uno de los pilares de liderazgo que exploramos en artículos anteriores— se traduzca en responsabilidad compartida y en decisiones consistentes con los valores de la organización.


3. Espíritu: propósito y cultura viva

El espíritu de una organización se manifiesta en la experiencia diaria de trabajar juntos. No está en un manual, sino en la coherencia entre lo que se dice, lo que se hace y cómo se hace.

Una cultura corporativa viva refuerza el propósito, alinea comportamientos con los valores y genera confianza. Cuando líderes y equipos practican esta coherencia, se crean espacios seguros, adultos y profesionales donde el talento puede desplegarse, innovar y sostener el rumbo estratégico sin sacrificar integridad ni bienestar.


Cuidar cuerpo, mente y espíritu no es solo una cuestión de humanidad: es una práctica de liderazgo y gobernanza que protege la capacidad de la organización para sostener dirección, claridad y foco.


Una cultura corporativa fuerte es, por tanto, una herramienta de gestión de riesgos, alineación con propósito y refuerzo de valores.


Liderar implica cuidar, porque solo cuidando se asegura que la organización pueda crecer, innovar y tomar decisiones coherentes con su visión a largo plazo.


Miriam Ponce

Directora Cultura Corporativa y Gobernanza

 
 

 

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